La Vida Después de la Pandemia

La Vida Después de la Pandemia


Traer a nuestra memoria escenarios del quiebre de negocios y empresas por la crisis que provocó la pandemia de la COVID-19 provoca sentimientos de nostalgia e impotencia. A tres años de que empezaron las afectaciones en el mundo laboral, la “normalidad” tiene que seguir, pero con ello, directivos y colaboradores se tiene que enfrentar a nuevos retos, desde la adaptación a un nuevo modo de trabajo (de lo presencial a lo online), medidas de higiene y cuidado, nuevas estrategias de producción. La rotación o recorte de personal y demás complicaciones han derivado en una crisis económica bastante marcada. 

Actualmente, se reporta que el número de empleos mal remunerados y de baja calidad han crecido. Se prevé que en todo el mundo se llegue a 208 millones de personas desempleadas. Los sectores de la población más afectados son mujeres y jóvenes, por ejemplo: por cada hombre desempleado hay dos mujeres en la misma condición y en cuanto a los jóvenes su tasa de desempleo es tres veces mayor que la de los adultos.

¿Cómo se ha enfrentado o regularizado esto en el ámbito laboral en nuestro país?

A inicios de la pandemia, el Gobierno de México comenzó por detener actividades no esenciales y optó por impulsar la modalidad de home office. Sin embargo, esa modalidad no era compatible con todos los negocios, los cuales tuvieron que buscar otras opciones de sustento como el comercio informal que a su vez fue altamente castigado por no contar con regulaciones. A partir de esto, la angustia y la frustración crecieron para muchas personas, afectando gravemente su estabilidad económica, física y emocional, aunado al miedo de ser contagiados.

Las medidas de higiene y seguridad fueron obligatorias para toda la población, aún más para sectores laborales que jamás dejaron de funcionar por considerarse actividades primarias. No solo la economía no gozaba de estabilidad desde  antes de la pandemia, también se vio afectada aún más por el receso de muchas actividades comerciales; por ello, el Gobierno comenzó a otorgar créditos a empleos de necesidad primaria y desempleados, así como el adelanto de apoyos sociales a los sectores más vulnerables . Desde que se decretó “La Nueva Normalidad”, el regreso a los trabajos ha sido toda una osadía puesto que los salarios han disminuido y el trabajo en casa ha sido un pretexto para reducir el sueldo.

Si bien se tomaron acciones para mitigar un poco el impacto económico durante la COVID-19, la salud mental no ha sido el centro de atención, a pesar de ser algo tan importante para el ser humano . La salud mental se ha visto gravemente afectada debido a que los bajos salarios resultan insuficientes para cubrir tanto las necesidades individuales como las familiares. Incluso hay personas, en especial padres de familia, que se ven obligadas a mantener hasta tres empleos para hacer frente a los considerables gastos. Esto, a su vez, les impide descansar adecuadamente y dedicar tiempo al autocuidado, lo que repercute en su salud física y mental. Sumado a esto, el estrés crónico generado por la constante preocupación de no contar con suficiente dinero agrava aún más la situación. Parece que nos enfrentamos a una crisis más profunda, similar a otra pandemia, en la que el bienestar humano se sacrifica en la búsqueda de mejores condiciones de vida. El derecho a la salud es algo universal, y por ello se deberían impulsar iniciativas para el acceso a servicios psicológicos de calidad, gratuitos o de bajo costo , ya que las secuelas que ha dejado la pandemia (tanto de personas que se contagiaron como las que no se contagiaron) son muy serias. El aumento de casos en todo el mundo de ansiedad, depresión, estrés postraumático, mayores casos de violencia doméstica, etc.,  trajeron consigo muchos desajustes en la vida de millones de personas. Y si a esto le sumamos la gran cantidad de personas que pasaron y siguen pasando por el duelo de perder a algún ser querido, podremos darnos cuenta de que las repercusiones en la salud mental son altas. Sin embargo, a pesar de estas condiciones tenemos que seguir enfrentando el día a día.

Tomar conciencia de esta situación puede abordarse mediante la difusión de estos temas por medios de comunicación confiables, así como mediante talleres y módulos informativos ubicados en centros de salud, instituciones académicas y puntos estratégicos con alta afluencia en cada estado. Además, sería valioso implementar estas iniciativas en empresas, pequeños negocios y comercios. La personalización de los talleres y las actividades divulgativas para cada segmento de la población -niños, jóvenes, adultos y adultos mayores- es esencial, ya que cada grupo utiliza distintos lenguajes y analogías basados en su contexto cultural, social e histórico. Esta adaptación garantiza que el mensaje sea comprensible y efectivo para todos.

En cuanto al ambiente laboral, es vital aplicar la NOM-035-2018 para tener mayor control del cuidado del bienestar mental, tanto de los directivos como de los colaboradores, y procurar que se haga efectiva y obligatoria en todos los lugares de trabajo desde las pequeñas hasta las grandes empresas. En  caso de no cumplir con este régimen, ser acreedores de multas. Aún persisten brechas por cerrar, ya que todavía es evidente que las ausencias o la pérdida de personal se deben a problemas de salud o a desigualdades en los derechos laborales. Estos factores no contribuirían positivamente al crecimiento económico en absoluto. En la actualidad ya está en marcha la creación y concertación de una nueva norma que agilice la regulación del home office.

En dSoft, puedes acceder a la herramienta eNorma035, donde encontrarás toda la información y las actualizaciones sobre este sistema que se centra en la identificación análisis y prevención de los riesgos psicosociales presentes en los lugares de trabajo.

Te invitamos a que visites eNorma035 y explores todos los beneficios que tiene para ti.

Sistema para la identificación, análisis y prevención de los riesgos psicosociales en las fuentes de trabajo.